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Para producir orina, las nefronas y los túbulos colectores desarrollan tres procesos básicos:
1- Filtración glomerular. En el primer paso de la producción de orina, el agua y la mayor parte de los solutos en el plasma sanguíneo se movilizan a través de la pared de los capilares glomerulares hacia la cápsula de Bowman y luego hacia el túbulo renal.
2- Reabsorción tubular. A medida que el líquido filtrado fluye a lo largo del túbulo renal y a través del túbulo colector, las células tubulares reabsorben cerca del 99% del agua filtrada y diversos solutos útiles. El agua y los solutos regresan a la sangre a medida que fluye a través de los capilares peritubulares y los vasos rectos. El término "reabsorción" se refiere al regreso de las sustancias al torrente sanguíneo; en cambio, "absorción" significa la entrada de sustancias nuevas en el organismo, como ocurre en el tubo digestivo.
3- Secreción tubular. A medida que el líquido fluye a lo largo del túbulo renal y a través del túbulo colector, las células tubulares secretan desechos, iones en exceso y fármacos. La secreción tubular remueve sustancias de la sangre. También hay secreción de hormonas, las células liberan sustancias hacia el líquido intersticial y la sangre.

Más del 99% del filtrado glomerular retorna al torrente sanguíneo por reabsorción tubular, de manera que solo de 1 a 2 litros se excretan con la orina.
La orina drena desde los túbulos colectores a través de los conductos papilares hacia los cálices menores, que se unen para constituir los cálices mayores, los cuales confluyen y forman la pelvis renal. Desde la pelvis renal, la orina drena primero hacia los uréteres, luego hacia la vejiga urinaria y finalmente abandona el cuerpo a través de la uretra.
Es importante saber cuánta sangre llega al riñón, cuánto plasma recibe el riñón. Así podemos saber cuánta orina se produce a partir de este plasma.
La sangre llega vía capilar al riñón, primero al glomérulo renal a través de la arteriola aferente. El glomérulo es un cúmulo de arteriolas que inician el proceso de filtración de la sangre. Del glomérulo pasa el plasma a la cápsula de Bowman, luego al túbulo contorneado proximal, después al asa de Henle y de ahí sigue el túbulo contorneado distal que conecta finalmente al túbulo colector.
Debemos saber qué cantidad de sangre del volumen que sale del corazón llega al glomérulo; para lo que es necesario conocer el gasto cardíaco por minuto. Hay dos factores a tomar en cuenta: la sangre que llega a través de la arteria renal que deriva de la arteria aorta y el tiempo.
El corazón bombea la sangre a todo el cuerpo por su ventrículo izquierdo, de la arteria aorta se origina la arteria renal y de ella las ramificaciones dentro del riñón. Cada riñón tiene un promedio de dos y medio millones de nefronas. En una persona sana de 70 kilos, con una frecuencia cardiaca de 70 latidos por minuto y un bombeo de sangre de unos 72 cc por latido obtenemos alrededor de unos cinco litros de volumen sanguíneo por minuto. Esto se llama gasto cardíaco (frecuencia cardiaca por volumen expulsado del ventrículo izquierdo). De estos cinco litros va a ir al riñón solo el 20% a través de la arteria renal (10% a cada riñón) que sería solo 1 litro por cada minuto (medio litro a cada riñón).
La sangre está compuesta en un 40% de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas; el otro 60% es plasma. Este 40% de células que componen la sangre no son filtrados por el glomérulo, sino que pasan directamente a la arteriola eferente que está al otro lado del glomérulo.
El volumen de plasma sería de 600 cc (60% de un litro) listo para ser filtrado por el glomérulo. De este volumen de 600 cc solo se filtra el 20% (un rango aceptable) que sería un volumen de 120 cc por minuto, el resto continúa en la circulación sanguínea.
A partir de aquí se inicia la reabsorción de las sustancias y del agua. El túbulo contorneado proximal reabsorbe el 65%, el asa de Henle el 15% y el túbulo contorneado distal reabsorbe otro 15% de agua y sustancias.
Nos queda solo el 5% (5 cc de plasma) por reabsorber que continúa hacia el túbulo colector, el cual es muy importante y está regulado por dos componentes importantes: la aldosterona y la vasopresina o HAD, encargadas de regular la cantidad de líquido que se va a eliminar por los TCR y lo que se debe reabsorber de estos 5 cc.
Si multiplicamos los 5 cc que se eliminan por minuto por los 1,440 minutos que tiene un día, nos da como resultado que son más de 5 mil cc (5 litros) por día los que se excretarían por la vía renal (pelvis renal, uréteres, vejiga y uretra).
La aldosterona y la HAD reabsorben el agua antes de llegar a los TCR y no permiten que se excreten los 5 cc por minuto, sino que solo dejan pasar en promedio 1 cc por minuto, lo que representa un volumen de orina de 1.4 litros por día en promedio. Todo este proceso es entre los dos riñones.
El rango normal de excreción urinaria en 24 horas en una persona normal es entre 500 ml y 3,500 ml, según la ingesta de líquidos. El mínimo de 500 ml de eliminación de orina se lleva los desechos del metabolismo, de los aminoácidos, de las grasas, porque el riñón puede concentrar 1,200 miliosmoles de productos de desecho, de basura, en un litro de orina.
El cuerpo produce como mínimo 600 miliosmoles de productos de desecho en 24 horas, es por esto que el riñón necesita como mínimo 500 cc de orina para poder eliminar estos 600 miliosmoles y no intoxicarse. Por esto es importante saber cuánta orina desecha la persona en 24 horas. Se debe excretar urea y creatinina.
Cuando se habla de azoemia, uremia, hipernatremia o hiponatremia se refiere a la concentración del plasma. Es cuando hay una alteración en el proceso de filtración. Disminuye la filtración y la eliminación de los azoados como la urea y la creatinina, acumulándose en la sangre. Si la persona tiene una elevación de la urea y la creatinina (azoados) en la sangre y no manifiesta ningún signo ni síntoma, estamos hablando de azoemia; pero si la persona tiene azoemia y tiene signos y síntomas clínicos, entonces se dice que tiene uremia.
La emisión de orina de la vejiga urinaria se denomina micción. Se produce por una combinación de contracciones musculares voluntarias e involuntarias.
Cuando el volumen de orina en la vejiga urinaria excede de 200 a 400 ml, la presión en su interior aumenta en forma considerable y los receptores de estiramiento de su pared transmiten impulsos nerviosos hacia la médula espinal que se propagan al centro de la micción en los segmentos S2 y S3 y desencadenan un reflejo medular llamado reflejo de la micción.
En este arco reflejo se envían impulsos parasimpáticos desde el centro de la micción a la pared vesical y al esfínter uretral interno. La micción se produce cuando se contrae el músculo detrusor y se relaja el esfínter uretral externo.
Los túbulos colectores renales (TCR) son una unidad independiente de todo el sistema de filtración ubicado dentro de los riñones. El hombre desecha todos los días casi el 1% de aproximadamente unos 170 litros de sangre que circulan diariamente a través de los corpúsculos renales (glomérulos, constituidos por tejido mesodérmico nuevo).
Esta "recuperación" del 99% se logra en gran medida a través de los TCR, que solo permiten la excreción del 1%. Ellos son los responsables de la denominada "reabsorción de agua". Una parte importante de lo que se filtra en los glomérulos renales es conducida de nuevo a la circulación. Por lo tanto, los TCR regulan el equilibrio hidroelectrolítico, son las únicas partes del riñón que pueden regular la excreción de sodio y potasio. Estos dos minerales son necesarios para mantener el equilibrio electrolítico y la capacidad funcional de las células musculares y nerviosas.
- Sentirse como pez fuera del agua, de golpe fuera de ambiente, haber perdido los puntos de referencia (prófugo, refugiado, desarraigado).
- Sentirse solo y abandonado.
- Luchar por la existencia, por sobrevivir.
La capacidad de manejar el equilibro hidroelectrolítico es un requisito necesario para hacer posible la vida. El cuerpo humano se compone de agua en más del 70%. Por lo tanto, el agua es el elemento más abundante y mantener este equilibrio hidroelectrolítico se consigue a través de los TCR.
La activación del programa de los TCR es muy común en nuestra vida en sociedad, apresurada e impersonal, de aislamiento humano. Además, existe la completa ausencia de puntos referenciales cuando, por ejemplo, se está hospitalizado.
El programa de TCR se activa frecuentemente debido a la soledad, desesperanza o ausencia de perspectivas.
Debido al desconocimiento de este nuevo paradigma médico, la activación aguda del programa especial de TCR es denominada como "insuficiencia renal aguda" y esto ocurre generalmente en los hospitales, especialmente en unidades de terapia intensiva.
Sentido Biológico: excretar poca agua, reabsorber la mayor cantidad de agua posible y ahorrar proteínas. La inexistencia de proteínas significa la muerte. Para cualquier humano que esté amenazado de morir de sed, la mínima gota de agua es algo vital.
Aumento Inmediato de la función de los TCR, aumento de la reabsorción de agua (oliguria o anuria). Esto provoca que sea excretada menor cantidad de orina, de tal manera que los líquidos se almacenan en los tejidos (especialmente adiposo, subcutáneo y visceral).
Encontramos un aumento en los valores de creatinina y urea, diagnosticado erróneamente por la medicina oficial como insuficiencia renal aguda o falla renal, pero en realidad se trata de una sobre actividad de los TCR.
Al mismo tiempo inicia el crecimiento del tejido epitelial de los TCR, como consecuencia del aumento permanente de la funcionalidad, que si se mantiene durante mucho tiempo dará lugar a un adenocarcinoma evidenciable en los TCR.
Debido a la importante retención de agua, la persona puede llegar a subir mucho de peso. Este tipo de "obesidad" (que es más bien edema corporal) se reparte de manera proporcional en todo el cuerpo, pudiendo manifestarse como lo que se le llama: "patas de elefante".
Dependiendo de la intensidad del conflicto, la persona aumenta de peso a pesar de que no come en exceso. Únicamente la ingesta de líquidos hace la diferencia.
- Cuando la Creatinina se eleva a 3, 4 o 4.5 hay un solo riñón con los TCR en la Fase Activa.
- Cuando la Creatinina se eleva más de 4.5 los dos riñones están con los TCR activos.
Los diuréticos funcionan si los TCR de un solo riñón están activos, si son ambos no funcionan.
Los TCR tienen la particularidad de que cuando se retira el riñón implicado estando en la Fase Activa, el proceso del SBS continua en el otro riñón. Esto también ocurre en las partes foliculares de ovarios y seminales de testículos, órganos endodérmicos en la Fase Activa. Si se saca uno, el proceso continúa en el otro órgano.
Caída drástica de la función de los TCR, se detiene la reabsorción de agua y proteínas. Mucha orina en pocas horas. Orina de color marrón, espumosa y con mal olor. Caseificación del adenocarcinoma por micobacterias (Tbc renal) si están presentes. Fiebre hasta de 37.2 grados, sudores nocturnos.
La eventual "obesidad" desaparece. Proteinuria (albúmina mayor a 20 mg/dl de orina). La pérdida de los minerales potasio y sodio es posible debido a la excreción incontrolada.
Aumento de la función de los TCR, nuevo aumento de la reabsorción. Retención de líquidos, urea y creatinina. Las Epicrisis del Endodermo duran como máximo 4 horas.
Orina espumosa con proteínas. Sudores diurnos y nocturnos. Lento retorno a la normalidad de la función de los TCR.
Cavernas, restos calcificados por TBC o nódulos encapsulados.
El SBS de los TCR es quizás el programa que está más lleno de complicaciones, porque cuando está activo el organismo almacena agua, cada proceso de hinchazón en el cuerpo se ve incrementado debido al almacenamiento de agua adicional.
Cuando coinciden en nuestro organismo dos programas en curso: los TCR en la Fase Activa conjuntamente con otro programa en la Fase Pcl, en particular en la Fase PclA, la retención de líquidos es de enorme importancia ya que produce un gran edema en el órgano implicado y en los Focos de Hamer (FH) en el cerebro, lo cual puede ser muy peligroso. Si los FH están muy edematizados llegan a ser diagnosticados como “tumores cerebrales”.
Lo anterior puede causar:
- Grandes edemas cerebrales.
- Mesotelioma pleural que luego en la Fase PclA presentará mayor derrame y edema cerebeloso.
- Mesotelioma peritoneal que posteriormente en la Fase PclA presentará más ascitis y mayor edema cerebeloso.
- Reumatismo articular y la artritis se hace más importante y dolorosa.
- La leucemia combinada con la reparación ósea aumenta mucho el dolor del periostio, causa la llamada gota.
- Hepatitis leve pero con importante hepatomegalia.
Una regla de este programa es: los dolores fuertes (80% de los dolores intensos) o mayores malestares son originados por la existencia del programa especial (SBS) de los TCR en la Fase Activa en conjunto con otro SBS en la Fase Pcl.
La cortisona está contraindicada con los TCR activos, porque produce aumento de la retención hídrica.
Con un importante Foco de Hamer en los relés que controlan los túbulos colectores renales se puede observar un ligero estrabismo divergente a causa del pasaje del nervio abducents a través de los FH de los TCR, que dirige el músculo lateral externo del ojo y que en la Fase Activa (musculatura lisa) "tira" del ojo hacia afuera (homolateralmente).
Cuando ambos relés de los TCR que se encuentran en la parte frontal del Tronco Cerebral están en la Fase Activa, encontramos como cambio del comportamiento: consternación, ofuscación, desconcierto, aturdimiento, turbación, pérdida del hilo del discurso. La persona no puede pensar adecuadamente, le es imposible reaccionar.
Además puede haber desorientación en tiempo, espacio y persona, sentirse perdido, con pobre o nulo sentido del tiempo. El sentido biológico es que la persona permanezca en el lugar y no se mueva.
En los seres humanos el programa de los TCR se activa frecuentemente debido a la soledad, desesperanza o ausencia de perspectivas.
Muchas "enfermedades" empeoran cuando la persona se siente "expulsada" o "abandonada", si ya no forma parte de la actividad familiar, la sociedad o cuando desaparecen sus medios de subsistencia.
Este programa es considerado a menudo como "conflicto de hospital". Por lo que es importante ofrecer una atención cálida para que este programa se haga innecesario.
El afecto que les brindemos puede ser suficiente para resolver la activación de este programa o por lo menos mitigarlo.
Los plexos coroideos están compuestos por pliegues de piamadre dentro de los ventrículos cerebrales.
Están bicados en el piso del 3er y 4to ventrículos laterales, que son los principales sitios de la producción de líquido cefaloraquídeo (LCR) y son revestidos por epitelio cúbico simple (ependimocitos).
Secretan activamente LCR, pero también lo hacen las células ependimarias que revisten los ventrículos.
Es un ultra filtrado del plasma, transparente, incoloro y de baja densidad. Su cantidad de glucosa es de aproximadamente la mitad de la que tiene la sangre. Contiene pocas proteínas y abundante sodio, potasio y cloruro.
Se produce en los plexos coroideos a razón de 14 a 36 ml/hora y reemplaza su volumen cuatro a cinco veces por día. El LCR circula continuamente e irriga a todo el Sistema Nervioso Central (SNC) a través de las cavidades del encéfalo y de la médula espinal en un espacio denominado subaracnoideo, este espacio se encuentra entre las meninges aracnoides y piamadre.
Tiene función protectora amortiguando los golpes del exterior. El encéfalo y el LCR tienen la misma gravedad específica, 4%, por lo que el cerebro flota dentro del cráneo. Su estrecha relación con el tejido nervioso y la sangre le permite servir como reservorio, ya que desempeña un papel importante en el aporte de nutrientes a todo el SNC. Permite la eliminación de productos del metabolismo neuronal, principalmente CO2, lactato e hidrógeno.
El sistema ventricular corresponde a una serie de cavidades que se desarrollan en el interior del SNC, en las cuales se está produciendo y circulando el LCR. Estas cavidades están recubiertas de epitelio ependimario.

1. Ventrículos laterales.
Están contenidos en cada hemisferio cerebral, tienen la forma de una letra C.
Se describe en cada uno de ellos: un cuerpo, un asta anterior, un asta posterior y un asta inferior.
Cada uno se comunica medialmente con el tercer ventrículo a través del agujero interventricular o de Monroe.
2. Tercer ventrículo.
Cavidad única en forma de hendidura situada en la línea media entre ambas hemipartes del tálamo e hipotálamo.
Está comunicado anteriormente con ambos ventrículos laterales y posteriormente con el cuarto ventrículo a través del acueducto cerebral.
3. Acueducto cerebral (de Silvio).
Conducto estrecho de aproximadamente 18 mm de longitud que comunica el tercer con el cuarto ventrículo.
4. Cuarto ventrículo.
Cavidad situada entre el Tronco Encefálico y el Cerebelo.
Tiene un techo y un piso. En el techo se encuentra el Cerebelo.
En la zona más anterior y superior se encuentra el velo medular superior y lateralmente a él los pedúnculos cerebelosos superiores.
La zona inferior o posterior del techo se encuentra formada por el velo medular inferior, lámina delgada formada por un epitelio ependimario revestido por piamadre. Este velo está perforado en la línea media, formándose el orificio medial o agujero de Magendie que comunica el cuarto ventrículo con la cavidad subaracnoidea de la cisterna magna o cerebelo medular. El piso del cuarto ventrículo está formado por la cara posterior del puente y del bulbo raquídeo. Es una zona en forma romboidea con un surco en la línea media. A cada lado de este se encuentra la eminencia medial, más lateralmente está el surco limitante homónimo del embrionario y más lateralmente aún el área vestibular. En esta zona y por sobre los pedúnculos cerebelosos inferiores se encuentra el receso lateral del cuarto ventrículo que se abre a través de los agujeros laterales o de Lushka hacia el espacio subaracnoideo en la región ventral del Tronco Encefálico, específicamente en el ángulo pontocerebeloso.
Comienza con su secreción desde los plexos coroideos en los ventrículos. Pasa desde los ventrículos laterales hacia el tercer ventrículo a través de los orificios interventriculares. Del 3er ventrículo pasa al 4to a través del acueducto cerebral.
La circulación es asistida por las pulsaciones arteriales de los plexos coroideos y por los cilios sobre las células ependimarias que revisten los ventrículos. Desde el cuarto ventrículo, el LCR pasa a través del orificio mediano (de Magendie) y los orificios laterales (de Luschka) y entra en el espacio subaracnoideo.
El LCR se mueve lentamente a través de la cisterna cerebelo bulbar y las cisternas pontinas, fluye hacia arriba a través de la incisura de la tienda del Cerebelo para alcanzar la superficie inferior del cerebro, continúa avanzando hacia arriba sobre la cara lateral de cada hemisferio cerebral. Una parte del LCR se mueve hacia abajo en el espacio subaracnoideo alrededor de la médula espinal.
Las pulsaciones de las arterias cerebrales y medulares, los movimientos de la columna vertebral, la respiración, la tos y los cambios de posición del cuerpo facilitan este flujo gradual del LCR.


Los sitios principales para la absorción del LCR son las vellosidades aracnoideas que se proyectan en los senos venosos durales, especialmente el seno sagital superior. Las vellosidades aracnoideas se agrupan para formar elevaciones conocidas como granulaciones aracnoideas. Cada vellosidad aracnoidea es un divertículo del espacio subaracnoideo que perfora la duramadre.
La absorción del LCR en los senos venosos ocurre cuando la presión del LCR excede la presión del seno. Cuando la presión venosa aumenta y excede la presión del LCR, la compresión de las puntas de las vellosidades cierra los túbulos e impide el reflujo de sangre en el espacio subaracnoideo, por lo tanto las vellosidades aracnoideas sirven como válvulas.
Dado que la producción del LCR en los plexos coroideos es constante, su velocidad de absorción a través de las vellosidades aracnoideas controla la presión del mismo.
Es el aumento extraordinario del volumen del LCR dentro del cráneo. Puede acompañarse de hipertensión intracraneana. Se puede deber a:
1. Aumento extraordinario en la producción del líquido por la activación de los plexos coroideos.
2. Bloqueo en la circulación por compresión del acueducto de Silvio por edema en la Fase Pcl de uno o de los dos tálamos, con los TCR activos.
3. Disminución de la absorción del líquido.
Percepción biológica de la activación (conflicto o shock biológico): necesidad imposibilitada de pensar bien o de pensar lo suficiente por sentir que se tiene "el cerebro seco". Sentir o pensar: "se me está secando el cerebro", que los pensamientos no "fluyen", que hay dificultad para memorizar.
Fase Activa: aumento de la función con incremento de la circulación del LCR. Formación de tumor adenocarcinoma, llamado "ependimoma" en la medicina oficial.
Fase PclA: caída drástica de la función. Caseificación y formación de cavernas o encapsulamiento del tumor.
Cuando ambos plexos coroideos (Endodermo) están activos, con Focos de Hamer (FH) en los relés 2 y 23 en el Tronco Cerebral, la persona estará consternada, ofuscada, perdiendo el hilo del discurso.
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